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sábado, 12 de noviembre de 2016

EL REY ARTURO, de Antoine Fuqa


Texto de mi intervención en el II Cine fórum de la Fundación La Alcudia, el  8 de abril de 2014.



Hoy veremos la película "El Rey Arturo", dirigida por Antoine Fuqa, protagonizada por Clive Owen, Keira Knightley e Ioan Gruffud entre otros, es una producción del genio del cine comercial usano, Jerry Bruckheimer (Piratas del Caribe), y el guión es de David Franzoni.

Al contrario de lo que pudiéramos creer, este producto de Jerry Bruckheimer no es otra hamburguesa cinematográfica más. De hecho, creo sinceramente que se trata de un experimento del mismo productor, el intento sincero de con la popularidad de un productor más que comercial y de éxito sacar adelante un proyecto que podríamos clasificar, más o menos, de autor.

La idea no es mala, la teoría de que el mito del Rey Arturo no es más que la deformación de la verdadera historia del legionario Lucius Artorius Castus, es atractiva y pone el enfoque lejos de la última película que trató el tema plenamente, la infame "El primer caballero".

No dudo de que Jerry Bruckheimer quisiera hacer algo más serio que Piratas del Caribe y probar si con su firma, con su capacidad de convocatoria en la producción bastaba para convertirla en un éxito, supongo que se dio cuenta enseguida de que no es así. Aunque la película costase 120 millones de dólares y recaudase 203 millones, no son estas las cifras a las que está acostumbrado Jerry, que en el caso de Piratas del Caribe recaudó más de 650 millones de dólares con una inversión de 140 millones.

¿Qué ha pasado entonces con el Rey Arturo? ¿Por qué no enganchó al público como sí lo hizo Rob Roy, Braveheart o Gladiator, que son los espejos en los que se mira El Rey Arturo? Creo sinceramente que la elección del director, Antoine Fuqa, cuya tarjeta de presentación más aceptable es Trainning Day, no fue una gran elección, así como la actriz Keira Knightley que brillaba en Piratas del Caribe por la luz que recibía de su director, Gore Verbinsky, y de Johnny Depp y Orlando Bloom, como la luna brilla con la luz prestada por el astro rey, pero que queda oculta o esbozada cuando no es así. Y por un Clive Owen, no diré que inexpresivo, pero sí con una mueca de "qué coño está pasando aquí" durante prácticamente toda la película.

La incapacidad de emocionar de El Rey Arturo es el resultado, precisamente, de esa intención del director por conseguir la lágrima fácil de un sensiblero espectador, pero que, a la vez, los actores son incapaces de transmitir plenamente, cayendo a veces en un ridículo que a algunos espectadores nos produce vergüenza ajena, como el subtítulo de la película "la verdadera historia detrás de la leyenda", pienso que hay que huir de cualquier título que empiece con "la verdadera" historia. Desde mi punto de vista el título podría haber quedado perfecto con "Artorius", simple, pero potente como  declaración de intenciones, y el espectador es suficientemente inteligente para saber lo que está viendo y cuál es la teoría defendida en el film.

Bueno, no todo va a ser negativo, la película tiene destellos, incluso momentos de gran calidad cinematográfica que la salvan. Como ya he dicho anteriormente no era difícil mejorar la última película sobre el mítico personaje, El Primer Caballero, el film de Jerry Zucker, Medievo de tarjeta postal y disfraces brillantes, oda al empalago y no recomendada a gente con diabetes. Podríamos decir que las escenas de acción salvan a El Rey Arturo de caer en el bochorno, por encima de todas, la escena de la batalla del hielo, lástima que no sea una genialidad de su director sino que la haya tomado de la película de Einsenstein "Alexandre Nevski", y que si queréis podemos ver después para comparar ambas escenas.

Como reflexión final me gustaría señalar la capacidad de deformación que tiene la historia, la creación del mito, el viaje del personaje histórico al personaje literario, pero esa es una historia que nos contará nuestra arqueóloga Mercedes Tendero.

Diego Peña.

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